La betaína, como aditivo alimentario, se presenta principalmente en cinco tipos: betaína anhidra, betaína monohidrato, clorhidrato de betaína, betaína compuesta y betaína microencapsulada/recubierta. Su estructura es estable, aunque los distintos tipos presentan ligeras diferencias en su apariencia. Es fácilmente soluble en agua, soluble en metanol/etanol y escasamente soluble en éter y cloroformo. Es natural, no tóxico, libre de residuos y no teratogénico/cancerígeno, lo que permite una agricultura ecológica. Debido a sus ventajas, como donante de metilo, regulación de la presión osmótica, promoción del crecimiento, resistencia al estrés, mejora de la canal, aumento del apetito, estabilización de vitaminas en los piensos y anticoccidiosis auxiliar, se utiliza ampliamente en cerdos, aves, acuicultura y cría de rumiantes. - Polifar